La carrera silenciosa por conectar el cerebro humano a una computadora ya no la lidera solo Elon Musk - Región Digital

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martes, 4 de agosto de 2026

La carrera silenciosa por conectar el cerebro humano a una computadora ya no la lidera solo Elon Musk




Cuando Neuralink implantó su primer chip cerebral en un ser humano en 2024, la empresa de Elon Musk se convirtió en sinónimo de las interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés). Dos años después, el panorama competitivo se ha ampliado de forma sustancial, con compañías rivales alcanzando hitos regulatorios y clínicos que la propia Neuralink todavía no logra.

El caso más significativo es el de Neuracle, cuyo implante NEO (Neural Electronic Opportunity) recibió autorización para uso comercial en pacientes —un paso que Neuralink aún no ha conseguido para la comercialización de su tecnología— y ya fue implantado con éxito en una persona que había perdido movilidad en una mano tras una lesión medular, permitiéndole controlar un guante robótico solo con el pensamiento. Otro competidor, Synchron, apuesta por un enfoque radicalmente distinto: en lugar de cirugía cerebral abierta, su dispositivo Stentrode se implanta a través de la vena yugular y se guía hasta la corteza motora del cerebro, un procedimiento similar a la colocación de un stent cardíaco que evitan por completo la apertura del cráneo, aunque a costa de una resolución de señal más baja que los electrodos implantados directamente en el tejido cerebral.

Neuralink, por su parte, no se ha quedado quieta: en 2026 presentó avances en cirugía transdural menos invasiva, sumó a Samsung a su cadena de suministro de chips, y reportó 27 pacientes implantados con resultados funcionales que, según testimonios de la propia compañía, van más allá del entretenimiento: pacientes que perdieron movilidad ahora diseñan componentes en 3D, editan sitios web o trabajan tiempo completo de forma remota usando exclusivamente su implante cerebral. El campo también se está expandiendo hacia una frontera distinta a la puramente motora: sistemas que convierten señales cerebrales directamente en habla, con ensayos clínicos ya abiertos en Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos, luego de que un paciente con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) lograra comunicarse de forma natural con 97% de precisión mediante una interfaz de este tipo en 2024.

El propio panorama competitivo se ha vuelto explícitamente internacional: la actualización de Neuralink de julio de 2026 reconoció avances significativos de China en implantes invasivos, de Meta en decodificación no invasiva de texto cerebral, y de nuevas apuestas en gafas inteligentes como vía alternativa de interfaz. Ningún dispositivo BCI está disponible comercialmente para el público general en 2026 —todos permanecen en fase de ensayo clínico regulado—, pero la combinación de nuevos competidores, enfoques quirúrgicos menos invasivos y aplicaciones que van más allá del control motor sugiere que la tecnología está dejando de ser terreno exclusivo de una sola compañía para convertirse en un campo de competencia genuinamente global.

Fuentes: DiarioBitcoin, Infobae, OnData (The Verge), 3zebras, Diario de Cuyo.

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