304 millones de personas viven fuera de su país de nacimiento: el nuevo mapa de la migración y las remesas globales - Región Digital

Ahora

lunes, 7 de septiembre de 2026

304 millones de personas viven fuera de su país de nacimiento: el nuevo mapa de la migración y las remesas globales




En 2024, según el más reciente informe bienal del Secretario General de la ONU sobre el Pacto Mundial para la Migración, 304 millones de personas vivían como migrantes internacionales fuera de su país de nacimiento —una cifra que, de ser un país, tendría la cuarta población más grande del mundo—. El informe, presentado en febrero de 2026, subraya la urgencia de reforzar los enfoques cooperativos para gestionar ese movimiento de personas, en momentos en que las políticas migratorias de las principales economías receptoras se endurecen.

El flujo económico que acompaña a esa migración alcanza cifras igualmente contundentes: las remesas —el dinero que los migrantes envían a sus países de origen— llegaron a un récord de 173,733 millones de dólares en América Latina y el Caribe durante 2025, un aumento de 7.3% respecto al año anterior, según el Banco Interamericano de Desarrollo. México, el mayor receptor individual de la región, recibió 63,000 millones de dólares en 2025, con proyecciones de un nuevo récord para 2026; el 95% de ese flujo proviene de Estados Unidos, donde más de 12 millones de migrantes mexicanos —documentados e indocumentados— envían en promedio entre 300 y 500 dólares mensuales a sus familias. Colombia, por su parte, recibió 13,098 millones de dólares en 2025, superando por primera vez el valor combinado de sus exportaciones tradicionales de manufacturas.

Lo que distingue a las remesas de otros flujos financieros internacionales es su resiliencia: a diferencia de la inversión extranjera directa, que se contrae rápidamente ante la incertidumbre económica global, las remesas han demostrado un patrón consistente de crecimiento incluso en contextos adversos, porque responden a una lógica afectiva y familiar más que estrictamente especulativa. En países como El Salvador, Honduras, Jamaica y Guatemala, las remesas representan más del 18% del PIB nacional, una dependencia estructural que convierte cualquier cambio en la política migratoria de Estados Unidos —principal origen de estos flujos hacia América Latina— en una variable macroeconómica de primer orden para toda la región.

El propio Banco Interamericano de Desarrollo advierte que el ritmo de crecimiento de las remesas hacia América Latina se está moderando en 2026, a medida que se diluyen las condiciones excepcionales que explicaron el fuerte aumento del año anterior, y que su evolución futura dependerá en gran medida de la participación laboral de las personas migrantes en el mercado estadounidense. India, mientras tanto, se consolida como el mayor país emisor de migrantes calificados del mundo, con entre 1.4 y 1.6 millones de personas emigrando cada año hacia Canadá, Australia y Alemania —países que compiten activamente por atraer talento cualificado ante el envejecimiento de sus propias poblaciones—, en un recordatorio de que el mapa migratorio global no se mueve solo por necesidad, sino también por una competencia internacional deliberada por captar la fuerza laboral que las economías más envejecidas ya no pueden generar por sí solas.

Fuentes: Naciones Unidas (Migración internacional), BID, Forbes Colombia, Segundo Enfoque, Eje Y (Y-Axis).

No hay comentarios:

Publicar un comentario