"Bancarrota hídrica": el año en que el mundo reconoció que se quedó sin agua para gestionar como antes - Región Digital

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martes, 4 de agosto de 2026

"Bancarrota hídrica": el año en que el mundo reconoció que se quedó sin agua para gestionar como antes




Un informe difundido en 2026 introdujo un término que resume, con crudeza, el estado real del ciclo global del agua: "bancarrota hídrica". La idea central es que buena parte de las fuentes de agua dulce del planeta no atraviesan una crisis temporal y reversible, sino que han sido sobreexplotadas de forma tan profunda que ya no pueden volver a niveles anteriores sin cambios estructurales.

Las cifras que sostienen ese diagnóstico son contundentes: 75% de la población mundial vive en países donde el agua escasea o es insegura, más de la mitad de los grandes lagos del planeta han perdido volumen desde principios de la década de 1990 —afectando a una cuarta parte de la población mundial que depende directamente de ellos—, y cerca de 2,000 millones de personas habitan sobre terrenos que se hunden por la sobreexplotación de aguas subterráneas. El caso del lago Chad, en África, ilustra la magnitud del deterioro: compartido por Camerún, Chad, Níger y Nigeria, y sustento de casi 40 millones de personas, su superficie se redujo 90% en apenas 60 años, pasando de 26,000 kilómetros cuadrados en 1963 a menos de 1,500 en la actualidad.

El costo económico de la sequía ya no es marginal: más de 1,800 millones de personas vivieron en condiciones de sequía entre 2022 y 2023, con daños que ascienden a 307,000 millones de dólares anuales en todo el mundo —una cifra superior al PIB anual de casi tres cuartas partes de los países miembros de la ONU—. El Instituto de Recursos Mundiales (WRI) identifica a Oriente Medio como la región más vulnerable del planeta: 14 de los 33 países con mayor probabilidad de sufrir recortes severos de suministro se ubican ahí, entre ellos Bahréin, Kuwait, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, aunque potencias como Estados Unidos, China e India también enfrentarán problemas agudos en regiones específicas, como el suroeste estadounidense.

Uno de los datos menos difundidos, pero más reveladores, es el de la ineficiencia en la distribución: en ciudades como el Valle de México, Río de Janeiro, Buenos Aires, Bucarest, Sofia y Nairobi, la mitad del agua se pierde antes de llegar a los hogares —una cantidad suficiente para abastecer a 200 millones de personas—. El propio informe insiste en que resolver los desafíos globales del agua es, en realidad, más barato de lo que suele asumirse: el WRI calcula que costaría alrededor de 1% del PIB mundial, o 29 centavos de dólar por persona al día, entre 2015 y 2030. Casos como Singapur y Las Vegas —ciudades que prosperan pese a condiciones de escasez extrema mediante desalinización, reutilización de aguas residuales y eliminación de césped ornamental— muestran que existen soluciones técnicas viables. Lo que falta, concluye el reporte, no es tecnología ni presupuesto, sino la voluntad política para implementarlas a la escala que la crisis exige.

Fuentes: El Universal (México), Sostenibles.org, Aguakan, Fundación Aquae, Instituto de Recursos Mundiales (WRI).

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