Durante más de una década, la conversación sobre el futuro del coche eléctrico estuvo dominada por un solo material: el litio. En 2026 esa hegemonía empieza a resquebrajarse. Los principales fabricantes de baterías del mundo iniciaron este año la producción en serie de baterías de iones de sodio, una tecnología hecha con uno de los materiales más abundantes y baratos del planeta, la sal común, y que promete acelerar la llegada de vehículos eléctricos verdaderamente accesibles.
La compañía china CATL, el mayor fabricante de baterías del mundo, lidera el cambio con su tecnología Naxtra, que alcanza una densidad energética de hasta 175 Wh/kg y una autonomía superior a los 400 kilómetros en ciclo chino, con versiones de mayor capacidad que ya prometen superar los 600 kilómetros. La compañía tiene como meta llevar la tecnología a entre 10.000 y 20.000 vehículos eléctricos durante este mismo año, en alianza con fabricantes como Changan, con quien presentó ya un modelo de producción que llegará al mercado chino a mediados de 2026.
CATL no está sola en esta carrera. Fabricantes como BYD, JAC y Chaowei Group, proveedor del fabricante Chery, también iniciaron este año procesos propios de fabricación de baterías de sodio, mientras que la alianza entre JD.com, GAC y CATL preparó el lanzamiento de un modelo urbano específicamente pensado para democratizar el acceso a la movilidad eléctrica en las ciudades chinas.
La ventaja central de esta química no es solo ambiental sino geopolítica. A diferencia del litio, cuya extracción se concentra en unos pocos países y ha disparado tensiones comerciales en los últimos años, el sodio se obtiene de la sal, un recurso presente en prácticamente cualquier lugar del planeta, lo que reduce la dependencia de cadenas de suministro tensionadas y abre la puerta a una fabricación mucho más distribuida geográficamente.
Las baterías de sodio aún tienen limitaciones frente al litio, sobre todo en densidad energética para vehículos de largo alcance, lo que las hace más adecuadas, por ahora, para coches urbanos pequeños y sistemas de almacenamiento estacionario de energía antes que para vehículos de gama alta. Sin embargo, mantienen hasta el 90% de su capacidad a temperaturas de 40 grados bajo cero, una ventaja notable frente al litio en climas fríos, y su costo total se estima que igualará al de las baterías de litio-hierro-fosfato ya en 2027, apenas un año después del arranque de la producción masiva.
Para los mercados emergentes, incluida América Latina, la promesa es concreta: coches eléctricos entre 30% y 40% más baratos que sus equivalentes de litio, fabricados con un material que no depende de yacimientos escasos ni de refinerías concentradas en pocas manos. Si la curva de adopción se confirma en los próximos dos años, el sodio podría convertirse en la tecnología que finalmente empuje al coche eléctrico más allá de los mercados de altos ingresos.
Fuentes: Motor16, Somos Eléctricos, Forococheselectricos, Xataka, Autonoción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario